Conclusiones de Atenas

Como he comentado, Atenas no me gustó demasiado, sobre todo al principio. Sin embargo, tiene sitios preciosos, que se han conservado con mucho encanto, y que transportan a otro lugar y otra época. No obstante, en mi opinión no vale la pena estar más de un día o día y medio.

Lo que más nos gustó de Atenas:

  • El barrio de Plaka
  • La Acrópolis

Lo que menos nos gustó:

  • El caos y la suciedad
  • La cantidad de drogadictos que hay.

Después de nuestro primer día en Atenas no volvimos a vivir una experiencia así de estresante, pero sí que vimos muchísimas personas del estilo por las calles (en las zonas “buenas” también). Y vimos a mucha gente pincharse en las esquinas, a plena luz del día, sin importarles quién estuviera al lado. Fue bastante desagradable. Al parecer, cuando fueron los Juegos Olímpicos en 2004, el gobierno “hizo una limpia” y sacó a esta gente de las calles para que no perjudicara la imagen de la ciudad, pero en cuanto acabaron los juegos, los echaron de nuevo, con sus problemas y sus adicciones, en muchos casos incrementadas, sin preocuparse de la situación, lo que ha llevado a que en este momento sea un verdadero problema. También he de decir que, sin contar el primer día, nunca nos sentimos en peligro.

Como detalle curioso, no me gustaría dejar de comentar lo que pasa con los perros en Atenas. Hay muchos perros, con collares y placas con números (no son números de teléfono, sino como un número identificativo). Y todos tienen un aspecto estupendo. Los perros van por las calles como un ciudadano más, solos, entre la gente, se paran cuando la gente se para en un semáforo, y caminan cuando se puede cruzar el paso de peatones. Es algo alucinante! Visitamos el Jardín Nacional, muy cerca de la plaza Sintagma, y bajo los árboles había decenas de perrillos descansando a la sombra. Nos quedamos con la duda de qué hacían tantos perros sueltos y quién se ocupaba de ellos. Mi hermano más tarde nos comentó que el ayuntamiento de Atenas se hace cargo de los perros sin hogar, los atiende, los identifica y los mantiene en condiciones saludables. La verdad es que es admirable, me encantó!!!

Atenas: primera y segunda parte.

ATENAS: PRIMERA PARTE.

Atenas, además de ser la capital de Grecia y la ciudad más importante del país, es la cuna de la civilización occidental. Es una ciudad grande y caótica, de la que hay opiniones para todos los gustos. Independientemente de la primera impresión que causa, creo que si se le dedica tiempo a conocerla acaba gustando; al parecer tiene más encanto del que parece.

Mi corta experiencia personal en la ciudad fue algo diferente, sobre todo por la primera impresión. Pero con el paso de los días, tengo que reconocer que me fui reconciliando con ella…

Llegamos al aeropuerto de Éleftherios Venizélos una calurosa tarde de agosto. Tras recoger el equipaje, fuimos en busca de la parada de tren para llegar al centro de Atenas. El aeropuerto se encuentra a 25 km de la capital, por lo que en un momento llegamos al centro. Cargados de maletas, cogimos el metro para dejar los bártulos en el hotel y poder disfrutar un poco de lo que quedaba de día. Nuestro equipaje era considerablemente mayor que el que habría correspondido por el número de días que íbamos a estar en el país, porque mi hermano había aprovechado para llevar dos maletones con ropa y dejarlos ya en su futuro piso. Visto lo visto, igual hubiera sido mejor idea pedir un taxi, pero por ahorrarnos un dinero y empezar a callejear la ciudad, preferimos usar el metro. Sin embargo, resultó que la parada más cercana a nuestro hotel estaba cerrada por obras, así que decidimos bajarnos en la que estaba inmediatamente antes: Omonia. Total, según el mapa estaba muy cerquita…

Subimos las escaleras de la boca del metro, para encontrarnos en una plaza (¿? más bien rotonda) atestada de gente de todo tipo, atascos infernales y calles sucísimas. Ese fue nuestro primer contacto con Atenas. Sacamos el mapa en medio del caos y localizamos la dirección a seguir. Conforme nos fuimos adentrando en la calle hacia el hotel, fuimos viendo cosas más extrañas: un hombre con dudosa apariencia vaciando una cartera que no tenía pinta de ser suya, gente cada vez con peor pinta, y la sensación de ser observados por todo el mundo como diciendo “estos guiris se han perdido”. Y nosotros tres, al principio tan tranquilos con cinco maletas gigantes con las que teníamos dificultades hasta para movernos…

 Luego fueron sucediéndose personas tiradas en las esquinas, o directamente en medio de la acera, pinchándose (lo juro!!) hasta que finalmente, sin saber de donde salió toda esa gente, nos vimos rodeados por 8 o 10 yonkis con la peor apariencia que hubiésemos visto hasta entonces y con pinta de haber salido de un capítulo de The Walking Dead, con 4 o 5 jeringas en mano (con sus correspondientes agujas sin encapuchar). Esto es absolutamente verídico. Imagináos el panorama. Y ya, para rematar, fue entonces cuando nos dimos cuenta (mi marido y yo, porque mi hermano estaba flipando tanto por estar en la que sería su ciudad por un año, que afortunadamente no se enteró de la movida) de que un hombre nos estaba siguiendo. Primero me di cuenta yo, me pareció raro, y les dije que nos parásemos un momento al lado de un kiosko (para que pasara de largo). Efectivamente, pasó, pero a los pocos metros se paró él también a ¿atarse los cordones? de su calzado. Cuando le rebasamos, comenzó a andar de nuevo detrás de nosotros. Entonces se dio cuenta de lo que pasaba mi marido, e hicimos lo mismo. Y él repitió los movimientos anteriores. Entonces ya sí que me puse histérica, teníamos las maletas, el dinero, los pasaportes… ya me imaginaba vagando desvalijada por Atenas… Estuve a punto de echarme a la carretera para parar un coche! Y encima no pasaban taxis!! En algún momento de esa crisis de paranoia fundada que me dio, decidimos girar a la derecha en una calle para salir de esa calle infernal, lo más rápido que pudimos, con las maletas a cuestas. Cuando llegamos a la siguiente esquina vimos una furgoneta de policía de las antidisturbios. La cara de los polis era un poema cuando nos vieron aparecer de esa calle. Esa esquina era mucho más tranquila, y con la policía cerca, nos vimos con confianza para sacar un momento el mapa y ubicarnos para buscar bien la dirección de nuestro hotel. Yo debía tener las pulsaciones a 200 por minuto! En esas, que dos de los policías, armados, con casco y escudo de cuerpo entero, se nos acercan disimuladamente y se nos colocan al lado, como quien no quiere la cosa. Casi se me saltan las lágrimas del alivio! Lo que interpretamos los tres, es que se ponían cerquita para disuadir a los que tuvieran malas intenciones hacia esos tres turistas totalmente perdidos y fuera de lugar. Aproveché para relajarme, y de paso, preguntarles la mejor ruta hacia nuestro hotel. Con las indicaciones que nos dieron, pudimos llegar (por otra calle) al hotel sin mayor percance… Pero madre mía, qué mal rato pasamos!!!!

El hotel resultó estar bastante bien, aunque la ubicación era pésima. Lo primero que nos dijo el de recepción era por dónde no debíamos pasar… y adivinais por donde nos dijo?? Claaaaro! La calle de The walking dead y otras por las que estuvimos a punto de pasar!

Dejamos las cosas en el hotel, y cuando se nos pasó el susto, fuimos a buscar algo de cenar (en la dirección opuesta a la que habíamos llegado, por supuesto). Así acabó nuestro primer día en Atenas, y fue esa la primera impresión que me llevé de la ciudad.

 

ATENAS: SEGUNDA PARTE.

Al día siguiente lo dedicamos a visitar la ciudad, a ver si nos reconciliábamos un poco con ella… Atenas, al contrario de lo que quizás mucha gente pueda pensar, no es una ciudad de aspecto antiguo. Es una ciudad moderna, caótica y sucia en la que se encuentran, salteadas y esparcidas, ruinas que datan del siglo XIV a.C., como pequeñas islas en medio de un mar de altos edificios y calles abarrotadas de coches. Tras nuestra experiencia del día anterior, decidimos movernos a partir de ese momento en bus o taxi. También usamos el metro, pero no para salir o volver del hotel.

El autobús nos dejó en la plaza Sintagma, centro de la vida económica y social de la capital. Para ser la plaza más importante de la ciudad, no es muy impresionante. Frente a ella se encuentra el Palacio del Parlamento, construido en estilo neoclásico entre los años 1836-1842. Justo delante del palacio, se encuentra el monumento al Soldado Desconocido. Tuvimos la suerte de ver el cambio de guardia, que se hace los domingos en torno a las 11. Fue muy interesante. 

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Callejeando hacia el barrio de Plaka, llegamos a la plaza Monastiraki, en el antiguo barrio turco. He de decir que esta zona de la ciudad, y el barrio de Plaka fue lo que más me gustó de la ciudad. Es como un pequeño mundo aparte de la caótica Atenas. Una zona muy bonita y más tranquila. Estuvimos paseando por el barrio Monastiraki, lleno de tiendas de artesanía, antigüedades y souvenirs.

Movernos por el barrio de Plaka, adyacente al de Monastiraki, también fue un placer. El aspecto antiguo y el hecho de que la mayoría sea peatonal te transporta a otra época. Se encuentra a los pies de la Acrópolis, y es la antesala perfecta para la visita a la cuna de la civilización griega. 

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Puedes salirte de las calles más masificadas de turistas para perderte paseando por sus callejuelas, subiendo y bajando escaleras, y descubriendo casitas escondidas y sorpresas tras cada esquina. 

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Siguiendo las rústicas indicaciones, comenzamos a subir una ladera hacia la Acrópolis, desde la cual teníamos una perspectiva de toda la ciudad.

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Finalmente, y de casualidad, encontramos una entrada a la Acrópolis. Creo que ese no es el modo habitual de llegar, ni esa era la entrada por la que normalmente entran los turistas, porque estaba bastante perdida, no había nadie, y luego comprobamos que había muchísima gente en la visita. Siento no poder decir exactamente cómo llegamos, porque fue de pura casualidad.

Consejo a los que sois estudiantes (o al menos tenéis el carnet universitario aún vigente), llevaos el carnet!!!!!! Nosotros nos lo llevamos (lo teníamos en la cartera, no fue a propósito) y NO PAGAMOS NINGUNA ENTRADA EN TODA GRECIA (excepto en Meteora, porque la gestión la hacen los monjes). En la entrada preguntamos, a ver si colaba, si había descuento por ser estudiantes, aunque les dijimos que éramos estudiantes de España. Y cual no fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que podíamos pasar gratis!!! En un principio pensamos que era sólo en la Acrópolis, pero como os digo, nos sirvió para todas las visitas que hicimos salvo los monasterios de Meteora. Es un buen ahorro! 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVista del templo de Teséion-Hefesteion desde la subida a la Acrópolis

 La Acrópolis se encuentra en una cima a 156 metros sobre el nivel del mar y a 92 metros desde la ciudad, y ocupa 3 ha. Las construcciones más antiguas son del siglo XIV a.C. Se usó como refugio de la población hasta el año 700 a.C., cuando se convirtió en un lugar sagrado y de culto a las divinidades, especialmente a Atenea, protectora de la ciudad.

Entre una horda de turistas y un calor agobiante (estábamos a 45 ºC) llegamos finalmente a la cima.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPaso por los Propíleos   

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Accediendo a través de los Propíleos por unas escaleras, y dejando el templo de Atenea Niké a la derecha, por fin se visualiza el Partenón, la obra cumbre del arte griego. Cuando hicimos la visita estaba lleno de andamios, lo que quizás lo deslucía un poco. Sin embargo, es bastante espectacular, sobre todo imaginando cómo sería en su época dorada. De todas formas, he de decir que no fue lo que más me gustó de la Acrópolis. Es impresionante, de eso no hay duda, pero hay veces que te llegan más ciertos sitios o edificios más sencillos que otros que se supone que son la obra maestra.

Sí me gustó mucho el Erecteion, un santuario dedicado al culto de héroes y dioses, de estilo jónico. En el pórtico sur se encuentran las Cariátides del Erecteion (las “korai”), figuras femeninas sagradas a modo de columna. A pesar de ser copias de las originales, que se encuentran en el Museo de la Acrópolis para su conservación, son espectaculares. 

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Continuando con la visita nos encontramos con el teatro de Dioniso, con las gradas claramente reformadas. 

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Concluida nuestra visita a la Acrópolis, caminamos un rato por un  agradable paseo a los pies de la ladera y bajo el sol abrasador buscando algún sitio para comer algo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVista de la Acrópolis

Un apartado aparte merecería la comida griega. Es simplemente espectacular. Comida mediterránea con ingredientes mediterráneos y todo absolutamente exquisito. Desde los desayunos, con su famoso yogur griego, que nada tiene que ver con los yogures griegos que tomamos aquí, hasta sus ensaladas o su musaka! La verdad es que comer en Grecia es un placer.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERASu famosa cerveza Mythos (muy rica!)

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Lo que no hay por donde coger es el café :S

 Tras una rica comida, visitamos el Ágora. Gracias a nuestro carnet de estudiante, también nos salió gratis la entrada. El Ágora era la antigua plaza pública de Atenas. Es un espacio bastante grande con multitud de restos de edificios y excavaciones. Una visita también recomendable. Aquí podemos visitar el templo mejor conservado de la civilización griega, el Teséion-Hefesteion. 

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Estuvimos por la zona hasta que anocheció. Nos fuimos al hotel (en taxi, claro) para coger fuerzas para el día siguiente. 

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Al día siguiente tomamos de nuevo el bus que nos dejó en la plaza Sintagma. Esta vez fuimos en dirección a la Puerta o Arco de Adriano. Fue construida en el año 132 con las características estructurales de las puertas de una ciudad romana y los elementos decorativos corintios. Se construyó para limitar la Atenas de Teseo, griega, y la Atenas de Adriano, romana. 

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Al lado de la puerta, se encuentra la entrada al Olimpiéion, el mayor templo corintio de la antigüedad. Desde el interior se pueden sacar buenas fotos a la Puerta de Adriano con la meseta con la Acrópolis de fondo. 

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