Meteora

Finalizada nuestra aventura por la Argólida, cogimos de nuevo el coche rumbo a Meteora. Queríamos visitar Delfos, pero teníamos demasiado camino por delante para hacer en una sola jornada, así que lo dejamos para otra ocasión.

El camino se nos hizo muy pesado y largo, y fue uno de los días que más calor hizo. Teníamos el aire acondicionado a tope, a pesar de que nos chupaba a toda velocidad el tanque de gasolina. Intentamos ponerlo más suave, o ponerlo a ratos, pero el calor era insoportable.

Deshicimos el camino hecho hacia Atenas, para tomar la autopista A1 hacia Lárissa, y de ahí, adentrarnos en la Grecia continental hacia Kalambáka, donde se encontraba nuestro hotel, a los pies de los monasterios. Tras subir y bajar montañas, llegamos al último tramo del trayecto, una llanura muy extensa en cuyo final se intuían las formaciones rocosas de granito.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAY llegamos a Meteora. Es simplemente increíble. Rocas gigantescas en cuyas cimas se encuentran monasterios desde el siglo XIV. El nombre de Meteora significa “en el aire”, y así es como parecen estar los edificios: suspendidos en el aire.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAntiguamente se accedía a ellos mediante escaleras de cuerda, o montacargas de polea (cestitas que subían a los monjes), aunque actualmente estas poleas se usan sólo para llevar provisiones.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASin embargo, a uno de los monasterios, se podía acceder por medio de una especie de teleférico muy pequeño, con una cabina para una o dos personas, que imagino que transportaría cosas y no personas. No sé si alguien en su sano juicio se subiría en algo así! 😛

OLYMPUS DIGITAL CAMERASe pueden ver los cables por donde va el montacargas que conecta con el monasterio

Entre los siglos XV y XVI llegaron a haber 24 monasterios, de los cuales se conservan activos 6 de ellos. Otros se pueden ver en ruinas. Los que se pueden visitar son el Mégalo Meteoro (o Gran Meteoro), Varlaám, Agios Nikolaos, Roussanou, Agia Triada y Agios Stefanos. Todos abiertos desde las 9 hasta las 4-5 o 6, según el monasterio. Además, se lo tienen bien montado, porque cierran un día a la semana, y parece que ese día lo tienen más o menos bien repartido. El Agios Stefanos cierra el lunes, el Mégalo Meteoro el martes, el Roussanou el miércoles, el Varlaam y el Agia Triada el jueves, y el Agios Nikolaos el viernes. Los fines de semana están todos abiertos. Todo esto en verano, no sé si en invierno cambian horarios!

Los más espectaculares son el monasterio de Varlaám y el Mégalo Meteoro. Nosotros visitamos estos dos y el Ágios Stéfanos.

Éste es el acceso a uno de ellos:

OLYMPUS DIGITAL CAMERAA las chicas nos dan una especie de pareo para cubrir las piernas (da igual que lleves pantalón largo).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Algunos de los monasterios que visitamos por dentro:

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 Y éstas, las vistas de Meteora. Espectaculares.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA Pasamos dos noches en Kalambaka. La del día que llegamos, que no pudimos aprovechar casi nada porque los monasterios estaban cerrados, y la del día siguiente. A efectos prácticos tuvimos un día para visitar la zona, sin contar la primera tarde, que la usamos para pasear por el pueblo (tranquilo, aunque no tiene nada de especial). Creo que con un día completo es suficiente, a no ser que queráis verlos todos. Nosotros vimos 3, y recorrimos la zona tranquilamente en un día. Quizás alguien piense que está demasiado lejos de otros sitios interesantes de Grecia, pero merece la pena las horas de carretera. No había visto otro sitio parecido. La visita es totalmente recomendable.

La ruta de vuelta se nos hizo muuucho más pesada. Se notaba que volvíamos a casa. Volvimos por el mismo camino hacia Atenas, donde pasaríamos la última noche. En el camino, hicimos una para en las Termópilas, con altas expectativas, aunque no habíamos leído nada de cómo era. Fue un error no haber sabido lo que nos íbamos a encontrar, porque fue bastante decepcionante. Se llega fácilmente si se sigue la indicación que señala el monumento a Leónidas. Y se llega a eso: a un monumento.

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Nunca supimos (porque no encontramos ninguna indicación) cuál fue el famoso desfiladero donde tuvo lugar la batalla entre griegos y persas, con los famosos 300 espartanos. 

Finalmente llegamos a Atenas. Esta vez teníamos reservado un hotel diferente, al lado de la plaza Sintagma, y con vistas al Palacio del Parlamento. Nada que ver con el anterior. Estuvimos muy cómodos. Dimos un último paseo por Atenas, y nos fuimos a la cama, que al día siguiente volvíamos a casa.

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Nafplio y Epidauro

Llegamos a Nafplio sin darnos cuenta, siguiendo las indicaciones del GPS que se empeñó en llevarnos por el camino más corto posible, por calles estrechas y mal asfaltadas entre campos cultivados y casitas desperdigadas. Cuando nos dijo que faltaban 1000 metros para llegar a la dirección del apartamento que habíamos alquilado, miramos a nuestro alrededor y supusimos que estábamos en nuestro destino.

Nafplio me pareció un sitio precioso y tranquilo. Es una ciudad que a lo largo de su historia ha pasado por manos venecianas, turcas, romanas y griegas, llegando incluso a ser capital del país hasta 1834. Está en una península en con unas vistas espectaculares.

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Callejear por la zona antigua hasta el anochecer es algo que hay que hacer si se visita Nafplio. El ambiente muy animado pero a la vez tranquilo, con muchos restaurantes y tiendas abiertas. Paseando al lado del mar se puede observar la isla de Bourzi, un islote en el que está el castillo de Mar o de Pasqualigo, un fuerte veneciano de 1471.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACallejeando encontramos, en uno de los extremos de la península, un sitio ideal para darnos un chapuzón. Por lo que nos pareció, tenía toda la pinta de ser un recinto privado, de tipo club o algo similar. Pero como no había nadie que nos prohibiera la entrada y los carteles estaban en griego, nos hicimos los locos, y aprovechamos 😉

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVisitamos también el Bastión de San Andrés, en la colina de la foto anterior, a 216 metros, y al que se podía acceder por unas escaleras interminables de casi 1000 escalones. Con el calor sofocante, decidimos coger el coche y llegar por carretera, por la que también se puede acceder. Se trata de una fortaleza veneciana del siglo XVIII que te permite sacar fotos muy bonitas de la ciudad y de la bahía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASaliendo de Nafplio hacia el este y atravesando la Argólida de llega a otra de las visitas obligadas de la zona: Epidauro. Nuestro GPS interpretó que debía llevarnos al pueblo Néa Epidavros, en lugar de al famoso teatro. Sin embargo, agradecimos el error, porque nos permitió descubrir este precioso pueblo que, de otra manera, nunca hubiésemos visto.

Un pueblito pequeño, al lado del mar, con mucho encanto y en el que aprovechamos para bañarnos y pasar unas horitas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACuando retomamos la carretera, pudimos llegar al yacimiento de Epidauro, gracias a los carteles que iban indicando (malamente) cómo llegar.

Epidauro es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y se considera una de las 7 maravillas de Grecia. El famoso teatro se usa hoy en día para celebrar el Festival de Epidauro. En la antigüedad era conocida por ser donde se inició el culto a Asclepio, hijo de Apolo, y considerado un dios de la medicina.

La atracción estrella es, sin duda, el teatro. Es enorme, y es de los teatros mejor conservados del país. Puede alojar hasta 14000 espectadores. En el centro se encuentra la base del altar de Dionisio, a la cual accedían los actores. El rato que pasamos allí, sentados en las gradas, numerosas personas se iban colocando en ese punto estratégico, la mayoría para cantar y ofrecer un concierto improvisado al los pocos turistas que estábamos de visita. Es una pasada la acústica, lo bien que se oye, aunque te coloques en la última fila (lo comprobamos).

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A parte del teatro, Epidauro también tiene un área arqueológica más o menos amplia, pero cuya conservación es bastante pobre. Se ve muy rápido porque queda muy poco que ver… La siguiente foto corresponde al estadio, en la que se ven las gradas que quedan, y la tribuna de los jueces. 

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Hacia la Argólida: Corinto y Micenas.

Nuestra siguiente estancia por unos días sería Nafplio o Náuplia, así que recogimos el coche y pusimos rumbo hacia la  Argólida, cuna de los orígenes de la historia del hombre.

La primera parada que hicimos fue en Corinto. La visita al canal no tiene mucha pérdida, se encuentra en un puente de la autovía, y suele estar lleno de gente. Es un canal estrecho, pero verlo es espectacular. Su construcción finalizó en el año 1893 y tiene más de 6 km de largo, 24’6 metros de ancho y 8 metros de profundidad. Debido a sus dimensiones sólo pasan barcos pequeños, aunque en el ratito que estuvimos (como unos diez minutos), vimos pasar 3.

En el puente hay una empresa de puenting por si los más atrevidos se animan y aprovechan la visita. Nosotros lo dejamos para otra ocasión 😉 

OLYMPUS DIGITAL CAMERATras ver el canal, visitamos las excavaciones de la antigua ciudad de Corinto.

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Tomando una desviación a la izquierda, dejamos la autopista para entrar en la Argólida. Siguiendo las indicaciones del GPS llegamos con alguna dificultad, al siguiente punto de nuestra visita: Micenas.

Esta ciudad fue un gran centro político y artístico, cuyo rey fue el famoso Agamenón, quien encabezó la guerra contra Troya. Desde el siglo II se encuentra en ruinas. Es uno de los muchos monumentos que tiene el país que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

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La Acrópolis de Micenas se encuentra rodeada de murallas defensivas y es donde residía el rey y su familia. El acceso principal a la Ciudadela Micénica es a través de la Puerta de los Leones. Se estima que la puerta data de 1250 a.C.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn el interior de la ciudad se encuentran ruinas de las que sólo se intuye, con ayuda del mapa, lo que pudo ser en su día. A pesar de eso, imaginar lo importante que fue en su día la ciudad, los personajes que la habitaron, y el tiempo que ha pasado desde entonces, hacía que nos sintiésemos muy pequeñitos. 

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No se puede dejar de visitar el subterráneo de la Acrópolis, y el tesoro de Atreo, una tumba de la segunda mitad del siglo XIV a.C. Se fantaseó durante mucho tiempo con los tesoros que supuestamente contenía en su interior,  a pesar de que jamás se encontró dicho tesoro. 

Concluida la visita a Micenas, seguimos hacia Nafplio. Continuará… 😉

Conclusiones de Atenas

Como he comentado, Atenas no me gustó demasiado, sobre todo al principio. Sin embargo, tiene sitios preciosos, que se han conservado con mucho encanto, y que transportan a otro lugar y otra época. No obstante, en mi opinión no vale la pena estar más de un día o día y medio.

Lo que más nos gustó de Atenas:

  • El barrio de Plaka
  • La Acrópolis

Lo que menos nos gustó:

  • El caos y la suciedad
  • La cantidad de drogadictos que hay.

Después de nuestro primer día en Atenas no volvimos a vivir una experiencia así de estresante, pero sí que vimos muchísimas personas del estilo por las calles (en las zonas “buenas” también). Y vimos a mucha gente pincharse en las esquinas, a plena luz del día, sin importarles quién estuviera al lado. Fue bastante desagradable. Al parecer, cuando fueron los Juegos Olímpicos en 2004, el gobierno “hizo una limpia” y sacó a esta gente de las calles para que no perjudicara la imagen de la ciudad, pero en cuanto acabaron los juegos, los echaron de nuevo, con sus problemas y sus adicciones, en muchos casos incrementadas, sin preocuparse de la situación, lo que ha llevado a que en este momento sea un verdadero problema. También he de decir que, sin contar el primer día, nunca nos sentimos en peligro.

Como detalle curioso, no me gustaría dejar de comentar lo que pasa con los perros en Atenas. Hay muchos perros, con collares y placas con números (no son números de teléfono, sino como un número identificativo). Y todos tienen un aspecto estupendo. Los perros van por las calles como un ciudadano más, solos, entre la gente, se paran cuando la gente se para en un semáforo, y caminan cuando se puede cruzar el paso de peatones. Es algo alucinante! Visitamos el Jardín Nacional, muy cerca de la plaza Sintagma, y bajo los árboles había decenas de perrillos descansando a la sombra. Nos quedamos con la duda de qué hacían tantos perros sueltos y quién se ocupaba de ellos. Mi hermano más tarde nos comentó que el ayuntamiento de Atenas se hace cargo de los perros sin hogar, los atiende, los identifica y los mantiene en condiciones saludables. La verdad es que es admirable, me encantó!!!

Atenas: primera y segunda parte.

ATENAS: PRIMERA PARTE.

Atenas, además de ser la capital de Grecia y la ciudad más importante del país, es la cuna de la civilización occidental. Es una ciudad grande y caótica, de la que hay opiniones para todos los gustos. Independientemente de la primera impresión que causa, creo que si se le dedica tiempo a conocerla acaba gustando; al parecer tiene más encanto del que parece.

Mi corta experiencia personal en la ciudad fue algo diferente, sobre todo por la primera impresión. Pero con el paso de los días, tengo que reconocer que me fui reconciliando con ella…

Llegamos al aeropuerto de Éleftherios Venizélos una calurosa tarde de agosto. Tras recoger el equipaje, fuimos en busca de la parada de tren para llegar al centro de Atenas. El aeropuerto se encuentra a 25 km de la capital, por lo que en un momento llegamos al centro. Cargados de maletas, cogimos el metro para dejar los bártulos en el hotel y poder disfrutar un poco de lo que quedaba de día. Nuestro equipaje era considerablemente mayor que el que habría correspondido por el número de días que íbamos a estar en el país, porque mi hermano había aprovechado para llevar dos maletones con ropa y dejarlos ya en su futuro piso. Visto lo visto, igual hubiera sido mejor idea pedir un taxi, pero por ahorrarnos un dinero y empezar a callejear la ciudad, preferimos usar el metro. Sin embargo, resultó que la parada más cercana a nuestro hotel estaba cerrada por obras, así que decidimos bajarnos en la que estaba inmediatamente antes: Omonia. Total, según el mapa estaba muy cerquita…

Subimos las escaleras de la boca del metro, para encontrarnos en una plaza (¿? más bien rotonda) atestada de gente de todo tipo, atascos infernales y calles sucísimas. Ese fue nuestro primer contacto con Atenas. Sacamos el mapa en medio del caos y localizamos la dirección a seguir. Conforme nos fuimos adentrando en la calle hacia el hotel, fuimos viendo cosas más extrañas: un hombre con dudosa apariencia vaciando una cartera que no tenía pinta de ser suya, gente cada vez con peor pinta, y la sensación de ser observados por todo el mundo como diciendo “estos guiris se han perdido”. Y nosotros tres, al principio tan tranquilos con cinco maletas gigantes con las que teníamos dificultades hasta para movernos…

 Luego fueron sucediéndose personas tiradas en las esquinas, o directamente en medio de la acera, pinchándose (lo juro!!) hasta que finalmente, sin saber de donde salió toda esa gente, nos vimos rodeados por 8 o 10 yonkis con la peor apariencia que hubiésemos visto hasta entonces y con pinta de haber salido de un capítulo de The Walking Dead, con 4 o 5 jeringas en mano (con sus correspondientes agujas sin encapuchar). Esto es absolutamente verídico. Imagináos el panorama. Y ya, para rematar, fue entonces cuando nos dimos cuenta (mi marido y yo, porque mi hermano estaba flipando tanto por estar en la que sería su ciudad por un año, que afortunadamente no se enteró de la movida) de que un hombre nos estaba siguiendo. Primero me di cuenta yo, me pareció raro, y les dije que nos parásemos un momento al lado de un kiosko (para que pasara de largo). Efectivamente, pasó, pero a los pocos metros se paró él también a ¿atarse los cordones? de su calzado. Cuando le rebasamos, comenzó a andar de nuevo detrás de nosotros. Entonces se dio cuenta de lo que pasaba mi marido, e hicimos lo mismo. Y él repitió los movimientos anteriores. Entonces ya sí que me puse histérica, teníamos las maletas, el dinero, los pasaportes… ya me imaginaba vagando desvalijada por Atenas… Estuve a punto de echarme a la carretera para parar un coche! Y encima no pasaban taxis!! En algún momento de esa crisis de paranoia fundada que me dio, decidimos girar a la derecha en una calle para salir de esa calle infernal, lo más rápido que pudimos, con las maletas a cuestas. Cuando llegamos a la siguiente esquina vimos una furgoneta de policía de las antidisturbios. La cara de los polis era un poema cuando nos vieron aparecer de esa calle. Esa esquina era mucho más tranquila, y con la policía cerca, nos vimos con confianza para sacar un momento el mapa y ubicarnos para buscar bien la dirección de nuestro hotel. Yo debía tener las pulsaciones a 200 por minuto! En esas, que dos de los policías, armados, con casco y escudo de cuerpo entero, se nos acercan disimuladamente y se nos colocan al lado, como quien no quiere la cosa. Casi se me saltan las lágrimas del alivio! Lo que interpretamos los tres, es que se ponían cerquita para disuadir a los que tuvieran malas intenciones hacia esos tres turistas totalmente perdidos y fuera de lugar. Aproveché para relajarme, y de paso, preguntarles la mejor ruta hacia nuestro hotel. Con las indicaciones que nos dieron, pudimos llegar (por otra calle) al hotel sin mayor percance… Pero madre mía, qué mal rato pasamos!!!!

El hotel resultó estar bastante bien, aunque la ubicación era pésima. Lo primero que nos dijo el de recepción era por dónde no debíamos pasar… y adivinais por donde nos dijo?? Claaaaro! La calle de The walking dead y otras por las que estuvimos a punto de pasar!

Dejamos las cosas en el hotel, y cuando se nos pasó el susto, fuimos a buscar algo de cenar (en la dirección opuesta a la que habíamos llegado, por supuesto). Así acabó nuestro primer día en Atenas, y fue esa la primera impresión que me llevé de la ciudad.

 

ATENAS: SEGUNDA PARTE.

Al día siguiente lo dedicamos a visitar la ciudad, a ver si nos reconciliábamos un poco con ella… Atenas, al contrario de lo que quizás mucha gente pueda pensar, no es una ciudad de aspecto antiguo. Es una ciudad moderna, caótica y sucia en la que se encuentran, salteadas y esparcidas, ruinas que datan del siglo XIV a.C., como pequeñas islas en medio de un mar de altos edificios y calles abarrotadas de coches. Tras nuestra experiencia del día anterior, decidimos movernos a partir de ese momento en bus o taxi. También usamos el metro, pero no para salir o volver del hotel.

El autobús nos dejó en la plaza Sintagma, centro de la vida económica y social de la capital. Para ser la plaza más importante de la ciudad, no es muy impresionante. Frente a ella se encuentra el Palacio del Parlamento, construido en estilo neoclásico entre los años 1836-1842. Justo delante del palacio, se encuentra el monumento al Soldado Desconocido. Tuvimos la suerte de ver el cambio de guardia, que se hace los domingos en torno a las 11. Fue muy interesante. 

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Callejeando hacia el barrio de Plaka, llegamos a la plaza Monastiraki, en el antiguo barrio turco. He de decir que esta zona de la ciudad, y el barrio de Plaka fue lo que más me gustó de la ciudad. Es como un pequeño mundo aparte de la caótica Atenas. Una zona muy bonita y más tranquila. Estuvimos paseando por el barrio Monastiraki, lleno de tiendas de artesanía, antigüedades y souvenirs.

Movernos por el barrio de Plaka, adyacente al de Monastiraki, también fue un placer. El aspecto antiguo y el hecho de que la mayoría sea peatonal te transporta a otra época. Se encuentra a los pies de la Acrópolis, y es la antesala perfecta para la visita a la cuna de la civilización griega. 

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Puedes salirte de las calles más masificadas de turistas para perderte paseando por sus callejuelas, subiendo y bajando escaleras, y descubriendo casitas escondidas y sorpresas tras cada esquina. 

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Siguiendo las rústicas indicaciones, comenzamos a subir una ladera hacia la Acrópolis, desde la cual teníamos una perspectiva de toda la ciudad.

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Finalmente, y de casualidad, encontramos una entrada a la Acrópolis. Creo que ese no es el modo habitual de llegar, ni esa era la entrada por la que normalmente entran los turistas, porque estaba bastante perdida, no había nadie, y luego comprobamos que había muchísima gente en la visita. Siento no poder decir exactamente cómo llegamos, porque fue de pura casualidad.

Consejo a los que sois estudiantes (o al menos tenéis el carnet universitario aún vigente), llevaos el carnet!!!!!! Nosotros nos lo llevamos (lo teníamos en la cartera, no fue a propósito) y NO PAGAMOS NINGUNA ENTRADA EN TODA GRECIA (excepto en Meteora, porque la gestión la hacen los monjes). En la entrada preguntamos, a ver si colaba, si había descuento por ser estudiantes, aunque les dijimos que éramos estudiantes de España. Y cual no fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que podíamos pasar gratis!!! En un principio pensamos que era sólo en la Acrópolis, pero como os digo, nos sirvió para todas las visitas que hicimos salvo los monasterios de Meteora. Es un buen ahorro! 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVista del templo de Teséion-Hefesteion desde la subida a la Acrópolis

 La Acrópolis se encuentra en una cima a 156 metros sobre el nivel del mar y a 92 metros desde la ciudad, y ocupa 3 ha. Las construcciones más antiguas son del siglo XIV a.C. Se usó como refugio de la población hasta el año 700 a.C., cuando se convirtió en un lugar sagrado y de culto a las divinidades, especialmente a Atenea, protectora de la ciudad.

Entre una horda de turistas y un calor agobiante (estábamos a 45 ºC) llegamos finalmente a la cima.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPaso por los Propíleos   

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Accediendo a través de los Propíleos por unas escaleras, y dejando el templo de Atenea Niké a la derecha, por fin se visualiza el Partenón, la obra cumbre del arte griego. Cuando hicimos la visita estaba lleno de andamios, lo que quizás lo deslucía un poco. Sin embargo, es bastante espectacular, sobre todo imaginando cómo sería en su época dorada. De todas formas, he de decir que no fue lo que más me gustó de la Acrópolis. Es impresionante, de eso no hay duda, pero hay veces que te llegan más ciertos sitios o edificios más sencillos que otros que se supone que son la obra maestra.

Sí me gustó mucho el Erecteion, un santuario dedicado al culto de héroes y dioses, de estilo jónico. En el pórtico sur se encuentran las Cariátides del Erecteion (las “korai”), figuras femeninas sagradas a modo de columna. A pesar de ser copias de las originales, que se encuentran en el Museo de la Acrópolis para su conservación, son espectaculares. 

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Continuando con la visita nos encontramos con el teatro de Dioniso, con las gradas claramente reformadas. 

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Concluida nuestra visita a la Acrópolis, caminamos un rato por un  agradable paseo a los pies de la ladera y bajo el sol abrasador buscando algún sitio para comer algo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVista de la Acrópolis

Un apartado aparte merecería la comida griega. Es simplemente espectacular. Comida mediterránea con ingredientes mediterráneos y todo absolutamente exquisito. Desde los desayunos, con su famoso yogur griego, que nada tiene que ver con los yogures griegos que tomamos aquí, hasta sus ensaladas o su musaka! La verdad es que comer en Grecia es un placer.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERASu famosa cerveza Mythos (muy rica!)

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Lo que no hay por donde coger es el café :S

 Tras una rica comida, visitamos el Ágora. Gracias a nuestro carnet de estudiante, también nos salió gratis la entrada. El Ágora era la antigua plaza pública de Atenas. Es un espacio bastante grande con multitud de restos de edificios y excavaciones. Una visita también recomendable. Aquí podemos visitar el templo mejor conservado de la civilización griega, el Teséion-Hefesteion. 

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Estuvimos por la zona hasta que anocheció. Nos fuimos al hotel (en taxi, claro) para coger fuerzas para el día siguiente. 

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Al día siguiente tomamos de nuevo el bus que nos dejó en la plaza Sintagma. Esta vez fuimos en dirección a la Puerta o Arco de Adriano. Fue construida en el año 132 con las características estructurales de las puertas de una ciudad romana y los elementos decorativos corintios. Se construyó para limitar la Atenas de Teseo, griega, y la Atenas de Adriano, romana. 

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Al lado de la puerta, se encuentra la entrada al Olimpiéion, el mayor templo corintio de la antigüedad. Desde el interior se pueden sacar buenas fotos a la Puerta de Adriano con la meseta con la Acrópolis de fondo. 

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VIAJE A LA GRECIA CONTINENTAL EN COCHE DE ALQUILER. Introducción.

Visitamos Grecia en agosto de 2010 y fue una gran sorpresa. Elegimos este destino un poco por imposición, puesto que mi hermano iba a hacer una estancia Erasmus en Atenas, así que fuimos un mes antes, aprovechamos para arreglar lo necesario de su piso, conocer la ciudad, y visitar los alrededores. Al final del viaje no sólo quedé encantada con lo que había visto, sino que me di cuenta que el país es precioso, uno de los más bonitos que he visitado. Ya estoy deseando volver!!

Estuvimos en Grecia 9 días, y fuimos 3 personas. Nos quedamos 3 noches en Atenas, 3 en Nafplio y 2 en Kalampaka (Meteora). La ruta que hicimos fue la siguiente:  Atenas – Ruta por la Argólida: Corinto, Micenas, Nafplio, Epidauro – Hacia la Grecia continental: Meteora – Termópilas – Atenas.

Grecia mapa web

Alquilamos el coche desde España con la compañía Hertz, y reservamos los alojamientos con booking.com.  

Las primeras dos noches en Atenas las pasamos en el Hotel Areos. Muy cerca del Museo Arqueológico Nacional. El hotel está muy bien, aunque está muy cerca de la zona de Omonia, por lo que para llegar yo iría en taxi.

La última noche en Atenas nos quedamos en el Hotel Amalia. Excelente ubicación y hotel. Salimos muy temprano y no tuvimos tiempo de probar el desayuno L

Las noches de Nafplio dormimos en el Hotel Vasilis. Es realmente un apartamento, con cocina y salón. Muy cómodo para organizar comidas. Para ir al centro del pueblo se puede ir caminando un rato, o en coche (nosotros llevábamos el coche porque hay que caminar un poco y el hotel está en una colina). Buen sitio.

En Kalambaka nos alojamos en Kosta Famissi, en el centro del pueblo y con unas vistas estupendas a los monasterios de Meterora. El hotel está muy bien y el desayuno es muy rico, con un yogur griego excelente. La única pega, por poner alguna, es la decoración… un poco hortera y repleto de estatuas.

 

Al ser, de nuevo, un diario escrito tras un par de años del viaje, los detalles se me escapan, y la relación de gastos no la tengo. Espero que aún así, le encontréis alguna utilidad. También es posible que haya algunas cosas que hayan cambiado, o que no recuerde con exactitud, espero que sepáis perdonármelo 😉

Viaje a la Costa Oeste de EEUU: Conclusiones finales

Un viaje de estas características da para escribir muchas páginas de vivencias e impresiones. Cada día nos sorprendíamos con algo nuevo : paisajes que quitaban el aliento, curiosidades americanas que nos llamaron la atención, sentirnos parte de una naturaleza salvaje cautivadora…

Me quedaría corta si pretendiera hablar de mi impresión sobre cada uno de los parques naturales que visitamos. Simplemente espectaculares. EEUU tiene una naturaleza y unos paisajes de ensueño. Y de lo más variados.

Me quedo con Yosemite, el Gran Cañón y el Big Sur. El Gran Cañón es una maravilla de la naturaleza que hay que ver al menos una vez en la vida. Las fotos no le hacen justicia.

Me sorprendió muy gratamente Mammoth Lakes y el Death Valley. Paisajes opuestos y de una belleza, para mí, increíble. Ambos.

Del resto, prácticamente lo mismo. Cada sitio y cada parque tenía algo especial. Me quedó la espinita de no poder ver The Wave y de no tener tiempo para recorrer Monument Valley. Pero para la próxima 😉

Nuestra experiencia con la gente de USA fue muy positiva. La mayoría es extremadamente amable, educada y colaboradora. No sabía exactamente qué nos íbamos a encontrar, pero no esperaba tanta amabilidad. Fue una grata sorpresa. Y qué decir de la forma de conducir! Acostumbrada a ver las pelis de acción con coches saltando por los aires y en plena carrera, nunca hubiera dicho que fueran tan buenos conductores!

En cuanto a los pueblitos y ciudades que visitamos, creo que ante la grandiosidad de los paisajes naturales, se quedan en un segundo o tercer plano. Entre Las Vegas, San Francisco y Los Ángeles, me quedo con San Francisco. De las tres, la más bonita, aunque no me sorprendió/gustó tanto como esperaba. Volvería a LA para verlo con más tiempo.  Carmel-by-the-Sea me pareció un pueblito de cuento, precioso, y Santa Cruz, en California, también me gustó mucho.

Y ya no voy a decir nada más, ¡el resto cada uno tiene que descubrirlo!

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Espero que os haya servido y que no os haya aburrido demasiado.

Un saludo! Hasta nuestro próximo encuentro! 😉